YO ESTOY CONTIGO. Estas tres palabras son como una red de seguridad que te protege para no caer en la desesperación. Porque tú eres humano siempre tendrás altos y bajos en la vida. Pero la promesa de mi Presencia pone límites a tu caída. A veces te podrás sentir como si estuvieras en una caída libre, especialmente cuando la gente y las cosas en las que confiabas no responden. Pero tan pronto como recuerdes que Yo estoy contigo, tu perspectiva cambiará radicalmente. En lugar de lamentarte, mírame a mí por ayuda. Recuerda que yo siempre estoy contigo sosteniendo tu mano derecha. Te seguiré guiando toda tu vida con mi sabiduría y consejo, y después te recibiré en la gloria. Esta es, exactamente, la perspectiva que necesitas: la seguridad de mi Presencia y la gloriosa esperanza del cielo.
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